Sobre toda palabra. Trascendencia del Gran Arquitecto del Universo
"El Tao en su estado perfecto y trascendente no tiene nombre,
adquiere nombre al producir los seres". Lao Tse.
El origen histórico
de la masonería se
remonta a la época de
constructores de la Edad Media (albañiles libres) cuya herencia proviene de la construcción del Templo de Salomón e incluso mas allá de tiempos anteriores al diluvio, y su arte
constructivo conllevaba al conocimiento de si mismo y lo que en realidad somos.
La masonería actual, aquella nacida en el siglo XVIII, a su vez heredo
el espíritu y
simbolismo del arte constructivo, constatando un conjunto de principios o ideas
a través de la
relación del estudio de los números,
la geometría sagrada,
la filosofía hermética y sus herramientas de construcción,
con el fin de describir la cosmogonía.
El mas importante de estos principios es
aquel que hace referencia al Autor de la gran obra de la creación, el principio supremo e Inteligencia que organiza el
cosmos, se trata del Gran Arquitecto Del Universo, tal como se expresa en el
capitulo 11, versículo 20 del
Libro de la Sabiduría de
Salomon: "todo lo dispuso en medida, numero y peso" al dar ser a
todas las criaturas.
Rene Guenon al respecto expone: "El
símbolo del
Gran Arquitecto del Universo no es la expresión
de un dogma, y si se comprende como debe serlo, puede ser aceptado por todos
los masones, sin distinción
de opiniones filosóficas,
porque esto no implica por su parte el reconocimiento de la existencia de un
Dios cualquiera".
En la gran obra de la creación y su orden cósmico,
se ponen de manifiesto tres atributos del Gran Arquitecto del Universo: su
infinita sabiduría, su
omnipotente fuerza y su belleza reflejada en el universo entero. Estos
atributos son representados por tres pilares que sostienen simbólicamente la Logia y se encuentran alrededor del Ara dispuestas
en forma de escuadra en los vértices
oriente-mediodía, occidente-mediodía
y occidente-septentrión. Su gran obra abarca la multiplicidad de todo lo
manifestado y todos los seres producidos, recibiendo tantos nombres distintos
como seres concretos derivan de El. De allí
que la trascendencia supone el retorno a la Unidad principal, "la reunión de lo disperso" tal como era "antes del comienzo"
en el estado de no manifestación;
su anonimato e inefabilidad es el principio del cielo y la tierra.
Es de destacar, tal como se señala en la
obra impersonal titulada "Manual del aprendiz", que la idea acerca
del Gran Arquitecto del Universo es un concepto eminentemente iniciático, en el que cada masón
en un principio es libre de interpretar dicha expresión
según sus
opiniones, creencias e ideas filosóficas,
pero en el progreso adquirido a través
de su trabajo y esfuerzo, alcanzara una comprensión
mas profunda de este principio, trascendente en su esencia e inmanente en los
seres dimanados de El, formados por su virtud y representado simbólicamente en el Oriente, punto cardinal donde nace y
mana la luz.
Por medio de la palabra sagrada correspondiente
al primer grado simbólico, el
aprendiz reconoce que la fuerza verdadera se encuentra en su interior y esta
constituida por los principios trascendente e inmanente del Gran Arquitecto del
Universo. En el capitulo 1,26 del Génesis, apreciamos que el hombre fue creado
a su imagen y conforme a su semejanza; por su parte, en el Hua Hu Ching, Lao
Tse dice: "las minúsculas
partículas que
forman el vasto universo no son en absoluto minúsculas;
tampoco el vasto universo es vasto". El hombre en si mismo es un microcosmos,
una expresión micro del principio del cielo y de la tierra, que al desarrollar su
inteligencia hacia la sabiduría, es capaz de suprimir todo apego emocional procedente
de la percepción de sus
sentidos, logrando así remontar hasta la divinidad trascendente.
He allí
la relación entre la Palabra
o el Verbo con el cosmos creado por el Gran Arquitecto del Universo, tal como
lo refleja el Evangelio según
San Juan en su primer capitulo: "En el principio era el Verbo, y el Verbo
era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las
cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En
El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas
resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella".
A través de la correlación entre verbo, cosmos, Evangelio de
San Juan y el simbolismo masonico, obtenemos que el logos o logia es la palabra
o verbo, que en su sentido simbólico
es parecida a la palabra sánscrita
"loka" que significa mundo o cosmos, también
parecida al griego "lyke" que significa luz, es decir, la logia masónica es un lugar muy iluminado tal cual es el cosmos
surgido del Verbo creador del Gran Arquitecto del Universo; el logos o logia de
San Juan es una representación
cosmogónica que se
describe de la siguiente manera: su longitud es de oriente a occidente; su
anchura de mediodía a septentrión; su altura de la tierra al cielo (cenit); su profundidad
de la superficie al centro de la tierra (nadir).
La
Unidad engendro la dualidad (el cielo y la tierra), y a la expresión de su
trascendencia innominable e inefable se le atribuyen predicados opuestos y
contradictorios.
El Señor dijo: "Yo he venido a hacer las cosas de abajo como las
cosas de arriba, y las cosas de fuera como las de dentro, para unirlas a todas
en ese lugar", Evangelio según Felipe.
"Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que
está arriba es como lo que está abajo, para consumar el
milagro de la Unidad". Tabla esmeralda.
"El Tao origina lo Uno.
Lo Uno origina el Yin y el Yang.
El Yin y el Yang originan todas las cosas. Ahora olvídalo.
La totalidad completa es la totalidad completa. Así pues, cada parte
también es la totalidad completa". Hua Hu Ching

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