Tablero de ajedrez en el Pavimento Mosaico
La masonería como organización iniciática integrada dentro de la corriente del hermetismo, esta destinada
al estudio de la verdad y la virtud; la forma como se desarrolla dicho estudio
se evidencia a través del simbolismo que se encuentra presente en sus rituales,
donde se pone de manifiesto la tradición oral de oriente y su carácter secreto
e interactivo entre maestro y discípulo, que si bien inicia con la ayuda del primero, el progreso del segundo
no depende del apoyo recibido sino de su propio esfuerzo.
Algunos aspectos importantes que son necesarios tomar en cuenta en
el estudio de la filosofía iniciática del aprendiz mason son los siguientes: los principios matemáticos del
universo; conocimiento del uno, el dos y el tres; la esencia de la unidad, la manifestación de la
dualidad y la evolución de la triada; la dualidad como dos aspectos complementarios de un
principio único, y a su vez, la triada como principio de equilibrio y armonia
de todo par de principios complemetarios.
La necesidad de comprender lo anteriormente mencionado puede reforzarse
a través de lo dicho por Ramaseum de Tejas: "Todo esta contenido y se conserva
en el uno, todo se modifica y transforma por tres: la monada ha creado la diada,
la diada ha producido la triada y la triada brilla en el universo entero; y lo
expresado desde el extremo oriente por Lao Tse en el libro del Tao Te Ching:
"La unidad engendro la dualidad, la dualidad produjo la triada, la triada
dio vida a los diez mil seres".
En los tres puntos masonicos podemos apreciar una expresión
simbólica de la triada, mientras que el simbolismo de la dualidad lo
encontramos en las columnas J y B, situadas al occidente y a la entrada del
templo, así como también en los cuadros blancos y negros del pavimento mosaico que se
extienden a partir de ellas hacia el oriente y ocupando el centro del templo.
Nuestro recto andar en el pavimento mosaico es un simbolismo del encuentro en
el transitar de nuestra existencia con las diferentes manifestaciones de pares
de opuestos que denota la dualidad, día y noche, luz y oscuridad, energía positiva y energía negativa,
masculino y femenino, fuerza centrípeta y fuerza centrifuga, espíritu y materia, yin y yang, sol y luna
(que en logia se encuentra presidiendo el oriente a uno y otro lado del delta
luminoso), teniendo siempre presente el uso de nuestras facultades
intelectuales (uso de la escuadra y el compás) con el fin de mantener el centro,
sin exaltación por las condiciones favorables ni depresión por aquellas desfavorables; al
permanecer en el centro se alcanza el equilibrio y la armonía que
caracteriza a la triada, simbolizada por aquel tercer punto que se eleva sobre
los otros dos que son representativos de la dualidad, así como también por el ARA que
significa la superación de la visión dualística aparentemente contradictoria, logrando de este modo el
conocimiento y la comprensión de la verdad, que es simbolizada por el libro sagrado.
El pavimento mosaico es un símbolo que expresa la alternancia de
los ritmos y ciclos de la naturaleza y el cosmos, una representación del
universo que se extiende de oriente a occidente, la latitud de norte a sur y en
altura desde el cenit al centro de la tierra.
Leadbeater al referirse acerca del escuadrado de la logia, expresa
lo siguiente en su texto Vida oculta en la masonería: "las corrientes de energía fluyen a lo
largo y a través del pavimento en lineas semejantes a la trama y urdimbre de una
tela, y también rodean los bordes del pavimento por lo que quien ha de atravesarlo
o bordeado ha de moverse en el sentido de la corriente y no contra ella, de aquí la imperiosa
necesidad de caminar siempre en la misma dirección y sentido".
Los cuadrados blancos y negros del pavimento mosaico infieren un
símil alegórico con los del tablero de ajedrez. Esta correspondencia simbólica la
corroboramos al hurgar en el origen y la evolución del ajedrez, cuya tradición
mas difundida se sitúa en la India con el nombre de Chaturanga, inventado por
el brahman indio Sissa con el fin de aplacar la altivez del Príncipe Dirham. El
Chaturanga era jugado por cuatro personas en un tablero de 64 casillas, tal
como se conoce hoy día, con la salvedad de que dichas casillas no estaban
diferenciadas por color.
Otras tradiciones conocidas en torno al origen del ajedrez son
ubicadas en China, Japón, Birmania, Grecia y Roma, pero es en el ajedrez egipcio donde aparece
la alternancia de cuadros blancos y negros en el tablero; además, un
considerable numero de sus monumentos incluyen representaciones escaqueadas análogas al
pavimento mosaico.
Platón en su dialogo "Fedon" atribuye la invención del juego
de ajedrez al dios egipcio Thot, mientras que en el Libro de los muertos se
dice que el ajedrez es una bienaventuranza prometida en la otra vida. Ambas referencias
denotan influencia del hermetismo en la construcción del templo de Salomón, y este a
su vez en el simbolismo masónico correspondiente al pavimento mosaico.
El tablero de ajedrez lo mismo que el pavimento mosaico esta dotado
de un significado cosmogónico que refleja a los seres humanos debatiéndose ante una dualidad normalmente
representada como el bien y el mal, cuyo resultado ha de ser el conocimiento de
si mismo y de las posibilidades. Para expresar de manera breve toda la significación del tablero
de ajedrez y su estrecha relación con el pavimento masónico cito a Thomas Huxley, quien refiriéndose al ajedrez dijo lo siguiente:
"el tablero es el mundo, las piezas son los fenómenos del universo, las reglas del
juego constituyen lo que conocemos como leyes de la naturaleza".

Comentarios
Publicar un comentario